RELATO CORTO LA FUNDA NÓRDICA

LA FUNDA NÓRDICA

El sudor perlaba en la frente de Ricardo. Ante él, un edredón acolchado hecho un amasijo y una funda nórdica que parecía burlarse de él con su perfecta simetría. Había intentado todo para conseguir introducirlo: la técnica del «abrazo de oso», la del «torpedo humano», incluso había considerado invocar a los dioses nórdicos para que le prestaran una mano (o seis). Nada funcionaba.

RELATO CORTO LA FUNDA NÓRDICA ©JUAN GENOVÉS Y ©MONTSE VALLS
RELATO CORTO LA FUNDA NÓRDICA ©JUAN GENOVÉS Y ©MONTSE VALLS

“No entiendo…” —pensó para sí mismo— “como pueden decir que los nórdicos son más inteligentes. Con lo fácil que es usar sábanas y mantas… pues no, a fastidiar al prójimo con estos atroces inventos… No me queda más remedio que seguir intentándolo”.

Primero, el intento de meter la funda al revés. Un fracaso épico. La sábana se convirtió en un monstruo de tela que lo envolvió como una momia, dejándolo con la sensación de estar dentro de un capullo gigante y sin aire. Luego, el método «un brazo a la vez». Un brazo se introdujo con éxito, pero el otro se quedó atrapado en un remolino de tela, como si hubiera caído en un agujero negro acolchado.

Ricardo jadeaba, su cara roja como un tomate. Miró la funda, luego a su alrededor, buscando una solución. Vio la aspiradora. Una idea brillante, o al menos eso pensó en su desesperación.

Conectó la aspiradora, la acercó a la abertura de la funda y… ¡zas! La aspiradora succionó la funda, convirtiéndola en un gigantesco amasijo que solo conseguía arrastrar por la habitación. Ricardo, derrotado, se sentó en el suelo, rodeado por el edredón, mientras la funda, ahora un ser etéreo y vengativo, se reía de él desde el suelo. Al final, llamó a su madre. Ella lo hizo en dos minutos. El pobre Ricardo, por más que se fijó, no consiguió entender como lo había hecho.

La Funda Nórdica – Serie Relatos Cortos – Copyright ©Montserrat Valls y ©Juan Genovés

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