RELATO CORTO UNA MENTE CONSPIRANOIDE ¿O NO?

UNA MENTE CONSPIRANOIDE ¿O NO?

Pedro, sobresaltado, abrió sus ojos de golpe. Tardó unos instantes en reaccionar y, entonces, miró la hora en el despertador. Faltaba un cuarto de hora para que sonara. Con cara de resignación decidió levantarse, no había tiempo para dormirse nuevamente.

Mientras se desperezaba trataba al mismo tiempo, de descubrir la causa de la inquietud que le había despertado. Le costó un poco, pero finalmente recordó lo último que oyó en las noticias: «la necesidad de tener el kit de supervivencia».

Sonrió con cierta amargura. Se planteó que, si de verdad estallaba una guerra, de poco iba a servir el maldito kit.

No pudo evitar pensar que parecía que querían tener al pueblo asustado… Mentalmente revisó los acontecimientos y “casualidades” de los últimos años.

La gente estaba descontenta y empezaban a haber movimientos sociales bastante importantes por doquier. Tal vez los más fuertes fueron los protagonizados en Francia por los chalecos amarillos…

Poco después, un magnate predijo que pronto habría una pandemia por coronavirus.

Y qué casualidad, no mucho más tarde en Wuhan se inició la Covid-19… Dijeron que el inicio de la trasmisión del virus a los humanos era culpa de los pobres pangolines. Aunque curiosamente, en esta misma localidad había unos laboratorios bioquímicos, en los que se comentó que un magnate americano tenía una participación importante…

UNA MENTE CONSPIRANOIDE, O NO?
UNA MENTE CONSPIRANOIDE, O NO?

Como consecuencia de la pandemia murió mucha gente, la mayor parte ancianos… Eso, supongo, que supuso un alivio en el coste de las pensiones…

Eso sí, cuando el coste de la paralización económica comenzaba a ser desmesurado, en un tiempo prácticamente increíble, se obtuvo una vacuna. Es curioso, porque habitualmente desarrollar una contra un patógeno desconocido, suele llevar estudios, investigaciones y pruebas de efectividad, que con suerte se traducen en al menos diez años…

Ahora con el tema de la guerra, parece que también están avisando… Con ello se ha frenado, al menos en apariencia, el descontento de la población…

Nos vuelven a hablar de buenos y malos… Los mismos perros con distintos collares. Los malos ya han invadido un país… Los buenos deciden que quieren anexionarse la mayor isla del mundo, si es necesario, por la fuerza… Lo más divertido es que ningún líder político, ni ningún magnate de los malos y tampoco de los buenos olerá ni de lejos la primera línea de fuego…

Pedro se cuestionó que tantas casualidades no eran lógicas, que posiblemente se estaban haciendo estrategias para eliminar parte de la humanidad. Sobre todo, la menos productiva y más vulnerable.

Lo que más inconcebible le parecía, es que la gente no se diera cuenta de estas manipulaciones y que siguieran a esa caterva de desalmados a guerras sin sentido, como la que parecían estar preparando.

Se cuestionó que la raza humana cuenta con más de 8000 millones de personas y los magnates que perseguían sus beneficios a través de pandemias, guerras y cualquier barbaridad, no eran tantos. ¿Tal vez miles? ¿Cientos de miles?

Solo hacía falta ver quienes financiaban las campañas políticas para luego tener a políticos corruptos diciendo amén a lo que ellos pidieran, para darse cuenta que no eran demasiados. Por lo cual, si esos pocos estaban interesados en la guerra y todo el resto de la raza humana no, bastaba con negarse a coger un arma para ir a matar o que te maten. 

Debía hacer llegar sus conclusiones e ideas a la gente… Compraría un megáfono y el fin de semana se iría a la plaza de Catalunya y comenzaría a contarlo… A ver si le escuchaban…

El sábado siguiente, megáfono en mano comenzó su diatriba: “Amigos, parémosles los pies a los que quieren llevarnos a la guerra. Podemos hacerlo…”

Al principio la gente le miraba sorprendida e incluso con cara de repudio, pero poco a poco algunos comenzaron a escuchar sus argumentos…

Después de unos cuantos días la gente se agolpaba para escucharle. Meses más tarde se empezó a hablar de ello en otros países. La ciudadanía parecía comenzar a tomar conciencia de la situación… tal vez la película “Rompenieves” explicaba con claridad esta realidad social…

La cuestión es que cuando Pedro, sentía que estaba logrando sus objetivos, mientras una mañana iba con su coche camino de su trabajo, un objeto a gran velocidad impacto en el parabrisas del coche haciéndolo añicos para a continuación destrozarle también a él la cabeza, para acto seguido atravesar la luna trasera y desaparecer…

Habría sido una piedra, la mala suerte o ¿tal vez un dron? Nunca nadie lograría saberlo.

Al tiempo del impacto en varios despachos en diversos puntos del mundo, varios hombres mantenían una videoconferencia a través de una red satelital exclusivamente de ellos.

Disponían de un sistema de traducción automático por IA, que imitando la voz de quien hablaba traducía al idioma específico de cualquiera de los demás…

Uno dijo: “Parece que se acabó el problema. La lástima es que esto hará que se retrasen un poco nuestros planes…”

Otro respondió: “Partiendo de la base que la gente es tonta, ya nos hemos preocupado de que cada vez tengan menos formación, no creo que sea necesario demorarlo mucho…”

Un tercero añadió: “Sí. Les montamos cualquier otro numerito y ya dejan de preocuparse por la guerra…” El último en decir algo fue el único representante español, diciendo: “Lo fundamental es que nos hemos sacado el grano del culo. Además, en mi país, que es donde empezó todo. Tenemos los políticos más expertos en manipular y la gente que más sigue a pies juntillas lo que estos políticos les dicen… O sea, en cuatro días todo en marcha otra vez…”

Una Mente Conspiranoide, ¿O no? – Serie Relatos Cortos – Copyright ©Montserrat Valls y ©Juan Genovés

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